• Fabio Capra Ribeiro

¿Cómo crear una buena experiencia de Aprendizaje Servicio?

El Aprendizaje Servicio no es una metodología reciente, surge de dos modelos bien conocidos: el aprendizaje basado en la experiencia y el servicio a la comunidad. [1, p. 51] Por esta razón se le conoce en algunos como países como Servicio Comunitario y es considerado como un espacio excelente de vinculación entre la población estudiantil y las comunidades a las que sirven.


Los objetivos de los proyectos de aprendizaje servicio son:

“mejorar la comprensión teórica de la realidad en la que se trabaja, adquirir nuevas competencias que conviertan al alumnado en mejores personas y mejores profesionales, desarrollar un sentido más agudo del valor cívico, político y humano de su intervención y, por último, lograr un poso de experiencia personal reflexionada que proyecte a los jóvenes hacia un futuro de nuevos interrogantes que les movilice y haga creativos.” [2, p. 30].

Estos sin contar los objetivos propios del tema tratado, por ejemplo, concienciar sobre un problema medioambiental, contribuir a la atención de una comunidad desfavorecida o fortalecer una institución local.


Algunas de las principales ventajas del aprendizaje servicio son: mejorar la participación, el conocimiento mutuo entre los actores, la comunicación, la preparación para la actividad profesional, entre otros. [1, p. 54] Pero también es importante incluir la reflexión sobre la experiencia y los temas abordados en función de fortalecer el aprendizaje de los estudiantes. En otras palabras, no se pueden descuidar ninguna de las dos partes del término (1) aprendizaje y (2) servicio para alcanzar un resultado exitoso y significativo.




En el Aprendizaje Servicio crecen los alumnos y crecen las comunidades

En la misma línea, los estudiantes que participan en estas iniciativas han demostrado mejorías en habilidades como pensamiento crítico, entendimiento sobre temas de desigualdad y discriminación, liderazgo y relaciones interpersonales. [3] Pero estos resultados están estrechamente ligados al interés que tienen los estudiantes sobre el proyecto, la comunidad, los objetivos propuestos, etc. [3] En otras palabras, los resultados de la experiencia están asociados a las posibilidades que se le brinden a los estudiantes de participar en el diseño del proyecto de aprendizaje servicio. Verse involucrados permitirá promover su relación y construir a un escenario en que se sientan motivados.


El procedimiento para crear una experiencia de aprendizaje servicio cambia dependiendo de la fuente consultada. A continuación, se comparan tres referencias diferentes en función de tener una idea más clara de las posibilidades.


Jeanie Phillips, [4] educadora de secundaria en Vermont-EEUU, desarrolló una propuesta para construir programas de Aprendizaje Servicio en cinco pasos (link a la fuente original):


  1. Investigación: Donde se exploran los posibles temas, las comunidades y se escogen los posibles proyectos.

  2. Planificación y preparación: Se estudia el qué, cómo y por qué de la iniciativa propuesta, y se recogen los materiales necesarios.

  3. Implementación: Se lleva adelante el proyecto propuesto a la vez que se mantiene la alerta ante los imprevistos que puedan surgir.

  4. Reflexión: Se discute sobre los resultados del proceso entre profesores y estudiantes.

  5. Celebración: Presentar los resultados a la institución educativa y las comunidades.


Una fuente muy importante en este tema es Roser Batlle, [5] especialista en metodologías de aprendizaje servicio, quien ya en 1996 proponía la siguiente estructura (link a la fuente original):


  1. Etapa 1: esbozo de la idea.

  2. Etapa 2: establecimiento de alianzas en el entorno.

  3. Etapa 3: planificación del proyecto.

  4. Etapa 4: preparación del proyecto con el grupo.

  5. Etapa 5: ejecución del proyecto.

  6. Etapa 6: cierre del proyecto con el grupo.

  7. Etapa 7: evaluación multifocal.


Veinte años más tarde, en asociación con la organización ProFuturo [6] de la Fundación Telefónica y Fundación “la Caixa” dedicada a recudir la brecha educativa en el mundo, Roser Batlle avanza sobre su propuesta original para proponer las siguientes etapas (link a la fuente original):


ETAPA I. Esbozar el Proyecto.

  1. Definir por dónde empezar.

  2. Analizar cómo está el grupo y cada miembro.

  3. Determinar un servicio socialmente necesario.

  4. Establecer los aprendizajes vinculados al servicio.

ETAPA II. Establecer relación con entidades sociales.

  1. Identificar las entidades sociales para colaborar.

  2. Plantear la demanda y llegar a un acuerdo.

ETAPA III. Planificar el Proyecto.

  1. Definir los aspectos pedagógicos.

  2. Definir la gestión y la organización.

  3. Definir las etapas del trabajo con el grupo.

ETAPA IV. Preparar el proyecto con el grupo.

  1. Motivar el grupo.

  2. Diagnosticar el problema y definir el Proyecto.

  3. Organizar el trabajo que se llevará a cabo.

  4. Reflexionar sobre los aprendizajes de la planificación.

ETAPA V. Ejecutar el proyecto con el grupo.

  1. Ejecutar el servicio.

  2. Relacionarse con el entorno.

  3. Registrar, comunicar y difundir el Proyecto.

  4. Reflexionar sobre los aprendizajes de la ejecución.

ETAPA VI. Finalizar el proyecto con el grupo.

  1. Evaluar los resultados del servicio.

  2. Evaluar el conjunto de los aprendizajes adquirido.

  3. Proyectar perspectivas de futuro.

  4. Celebrar la experiencia compartida.

ETAPA VII. Evaluación multifocal.

  1. Evaluar el grupo y cada chico/chica.

  2. Evaluar la experiencia en tanto que proyecto Aprendizaje Servicio.


Como se puede observar en estos tres ejemplos, aunque los pasos específicos varían, la esencia es siempre la misma. Es necesario tener en cuenta que ninguna de estas metodologías debe ser tomada al pie de la letra, son una base para empezar. Es importante ajustarlas al contexto dependiendo de factores como el nivel de formación de los estudiantes, la experiencia de los profesores, el tiempo disponible, etc. En otras palabras, es necesario que cada educador o equipos de educadores y estudiantes se tomen el tiempo de analizar propuestas como estas y desarrollen un plan acorde con lo que quieren lograr.

Referencias


[1] R. Batlle, “¿De qué hablamos cuando hablamos de aprendizaje-servicio?,” Crítica, no. 972, pp. 49–54, 2011.

[2] M. Páez Sánchez and J. Puig Rovira, “La reflexión en el aprendizaje-servicio,” Rev. Int. Educ. para la Justicia Soc., vol. 2, no. 2, pp. 13–32, 2013.

[3] A. W. Astin, L. J. Vogelgesang, E. K. Ikeda, and J. A. Yee, “How Service Learning Affects Students,” High. Educ., no. Paper 144, 2000.

[4] J. Phillips, “Innovative Education in VT,” 2018. [Online]. Available: https://tiie.w3.uvm.edu/blog/how-to-plan-a-service-learning-project/#.X3BMYhTiuUk. [Accessed: 27-Sep-2020].

[5] R. Batlle, “Guía práctica de aprendizaje-servicio,” in Proyecto Social, Barcelona: Santillana Educación S.L., 1996, pp. 4–34.

[6] ProFuturo, “¿Cómo crear un proyecto de Aprendizaje- Servicio?,” 2014. [Online]. Available: https://profuturo.education/topics/como-crear-un-proyecto-de-aprendizaje-servicio/. [Accessed: 25-Sep-2020].

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